Sonó el despertador como de costumbre, pero afortunadamente hoy no trabajaba.
Me levanté y hasta que no paso un rato, no me di cuenta de lo sucedido… Sabariego había muerto.
Tras esto me di cuenta de la cantidad de cosas que tendría que hacer en aquel día. Pero era temprano y saldría a pasear un rato por la playa, hacia tiempo que no lo hacia.
Chano no estaba en casa, seguramente ni siquiera hubiera dormido en su cama esta noche…este Chano tenia que madurar algún día…
De camino a la playa de San Diego, compre un perrito caliente y una cola en un puesto ambulante. Si, lo se desayunar eso no debía ser muy sano pero tampoco lo era no ser muy feliz..no?
La playa estaba preciosa como aquel Sábado que vi aquella extraña figura en la ventana del caserón de los antiguos terratenientes de La Rosa. El cielo estaba despejado, y la brisa era suave, agradable y movía mis cabellos acariciándolos… esto hacia que mi alma respirara.
Me descalcé las deportivas y sentí los granitos de la arena por mis pies, dándome ese masaje cosquilleante… Anduve por la orilla largo rato, a cada paso que daba el caserón se veía mas cerca y me invitaba a seguir avanzando… por lo que no me di cuenta de la figura que se apoyaba la espalda en una roca cercana.
‒ ei, Dani…¿Qué haces tu aquí? ‒ le dije a esa figura, era mi hermanó acurrucado en la roca. Me acerque aun mas y vi que estaba llorando.
‒ E… ¿Qué te pasa Dani? ‒ le pregunte sabiendo la respuesta, debía haberle afectado lo de Sabariego
‒ Vito… Martín ya no esta ‒ me quede sorprendido…mientras el alza la mirada hacia mi.
Martín era su perro, un perro que mama nos había regalado antes de aquello. Un estupendo labrador muy fiel y cariñoso, lo tenia en gran aprecio.
‒ ¿Sabes lo que le ha pasado a papa? ‒ odiaba tener que llamarlo así, pero Dani siempre lo había querido mucho…
‒ Si...‒ me respondió con su suave voz infantil ‒ el tito Agus me lo contó ‒ pero no importa por que mama se pondrá contenta. Y yo te tengo a ti…
Odie escuchar esas palabras, deteste mas que nunca que lo llamara papa, que pensara que estaban todos felices allí donde el llamaba cielo…
Pero me agache y lo abracé.
‒ ¿ que le pasa a Martín? ‒ le dije recordando sus primeras palabras.
‒ Ella… lo mato Vito, ella lo mato, tu me crees verdad, vito?? ‒ me dijo mirándome con ojos llorosos y amarrándome del brazo en gesto de desesperación. ‒ Agus dice que es parte del sock pero yo lo vi. Vito… yo lo vi… y me gusto verlo, eso es malo Victo?? Iré al infierno??? ‒ dijo desesperado.
Me quede atónito con sus palabras. ¿Que le había pasado a Martín? Quien era ella? ¿Que estaba hablando mi pobre hermano, seguramente traumatizado?
Viendo que seguía con es mirada desorbitada y con dos lagrimas cayéndole por las mejilla, le acaricie el rostro y le dije para aliviarlo un poco…
‒ Te serenas y te invito a un helado? ‒ me miro con mas calma y asintió.
Mientras caminábamos hacia el puesto de los helados en el paseo, empecé a interrogarle…
‒ que ha pasado Dani?
‒ Estaba el Domingo con Agus por la noche en la playa justo donde me has encontrado, Vito… el tito me estaba enseñando unas cosas de los gusanos de su caña… y Martín empezo a volverse loco, no paraba de ladrar y Agus se estaba enfadando comigo…‒ se quedo callado y me cogió la mano.
‒ Que pasa? No me cuentas mas? ‒ le dije un tanto intrigado
‒ No…
‒¿ por que ¿
‒ No me vas a creer… Agus dijo que no contara mentiras Vito.. pero no son mentiras, me regañara si se entera de lo que te
he contado…
‒ Dani… ‒ me paré y me agache para estar a su altura ‒ yo siempre te voy a creer y si dices es cierto yo te creo vale? No le diremos nada al tío Agus si no quieres…
‒ Fue como una sombra, primero creí, que se trataba de un lobo pero ya sabes lo que Agus siempre me dice que no hay lobos en la playa… pero algo ataco a Martín, luego lo vi bien Vito.. me miraba a mi… mientras chupaba a Martín y yo no pude hacer nada.. me quede quieto mirándola… y me gusto mirarla. Ella era muy guapa, casi tanto como mama…
Me quede atónito de nuevo. ¿Ella?
‒ Me dices que una mujer se bebió a Martín? ‒ le pregunte un poco contrariado
‒ Sabia que no me creerías, lo sabia¡¡¡¡ ‒ me grito
‒ Te creo Dani, que paso después?
‒ no lo se muy bien, me quede mirando unos ojos morados y luego ya no hay mas…
‒ ya no hay mas??
‒ Agus me dijo que me desmaye, solo recuerdo ya estar en mi dormitorio..
‒ Entonces una mujer de ojos violetas que ataco a Martín mientras te miraba con ojos morados hizo que te desmayaras?? –
le dije un poco incrédulo, mi hermano no me mentía nunca, pero aquello era difícil de creer… o no?
‒ Eres un mentiroso..Dijiste que me creerías¡¡¡¡¡¡ Mentiroso¡¡¡¡ ‒ y gritándome esto, se fue corriendo y llorando por la playa hasta desaparecer me mi vista.. Trate de detenerlo pero quizás era mejor así…
Seguí caminado yo solo hacia la heladería… pensando, divagando…
Mi pueblo era pequeño, nunca pasaban cosas así, la muerte de Sabariego, la figura en la ventana de los De la Rosa, mi hermano diciendo que le habían asesinado a su perro…
Estaba pasando cosas muy extrañas y todas tenían relación comigo… aunque tampoco había mucha gente mas en el lugar... Pero esto por interesado que fuera, me excitaba , me provocaba morbo y curiosidad…quería saber mas.. Quería saber quien era la persona de la ventana, por que se había suicidado Sabariego y si mi hermano estaba empezando a desvariar…
Bueno, no tenia mucho tiempo la mañana terminaría pronto y tenía papeleo que hacer.
Hable con la policía para el tema del cuerpo y demás parafernalia, me contó que se había cortado las venas con una navaja en la biblioteca nada mas amanecer… en su propio lugar de trabajo, en el cuarto de baño de uso publico, que tenia los ojos abiertos y desorbitados y que su facciones eran aterradoras…
Luego a la funeraria, tenían que tenerlo todo preparado para mañana, la broma me saldría cara, valla con el viejo, se podía a ver hecho un seguro de vida si pensaba suicidarse, lo vi, tan egoísta por su parte….
Me llamo Chano para ir de cervezas al móvil, era la hora de comer pero yo seguía con mis pensamientos.
Esta noche iría a la biblioteca, a lo mejor me gustaba y me quedaba allí dejando el apestoso taller en el que trabajaba para se mi propio jefe…no pintaba mal…
Sabariego no había dejado mas que aquella herencia y unos pocos ahorros que guardaría para mi hermano cuando creciera, estudiara y no hubiera que trabajar en un taller ni en una insignificante biblioteca.
Llegué a casa y Chano estaba esperando sentado en el sofá mirando la televisión.
‒ Unas cervezas? Te dije que te invitaba…
‒ Valla tío… tu siempre igual, verdad? ‒ y le sonreí por la bienvenida.
Cogi unas cervezas del frigorífico y le di a una a Chano y abrí otra para mi, sentándome con el en el sofá. Encendí un cigarrillo.
‒ Sabes Chano… están pasando cosas ‒ le dije un tanto pensativo mientras bebía un sorbo de mi cerveza.
‒ Pasando cosas? A que te refieres… bueno ya se lo de tu padre.
‒ El sábado vi a alguien en la casa de los de La Rosa, ya sabes la casa del acantilado…
‒ ¿un fantasmas? ‒ dijo en tono burlón.
Le di un codazo y reímos…
‒ No, era una persona de carne y hueso… tenia el cabello rubio y vestía de oscuro …fue solo lo que pude ver.. Que crees?
‒ pues a parte de que te estés volviendo majara…
‒ Chano…
‒ ok , ok vas en serio , no es cierto? ‒ me dijo dejando la broma a un lado. Yo asentí ‒ ya veo… pues es extraño..si, acaso quieres que vallamos y nos colemos dentro como hacíamos cuando éramos niños…??
Solté una carcajada, recuerdo que Chano y yo nos divertíamos mucho por aquella zona, jugábamos a piratas, a saqueadores y aventureros…
‒ Allanamiento de morada… ‒ le recordé recobrando la compostura
‒ valla, no nos quedara mas remedio que utilizas nuestras gafas de rayos o nuestro satélite para ver quien se esconde dentro…
Chano siempre se tomaba estas cosas a risa, nunca me tomaba en serio, pero tampoco me molesto nunca… el era si.
‒ Bueno.. Veo que no tienes remedio ‒ le dije ‒ pero cambiando de tema… sabes que mi perro, bueno el perro de mi hermano se ha muerto?
‒ Pobre chucho, ya era viejo…
Seguimos bebiendo y fumando, cambiando de tema continuamente, riendo y empezando a decir tonterías. Hablamos de tías, de deporte, de fiestas pasadas…pero el caso es que mi perro no había muerto, lo habían matado y en el fondo por mucho que mi razón me dijese lo contrario yo creía a mi hermano.
El tiempo pasaba rápido con el, su cabello rubio corto y sus ojos verdes le hacia un autentico casanova, las tenia a todas locas… no era de extrañar que no parara mucho en casa. Así que después de un par de cervezas mas se fue.
Me quede un rato solo en la casa, comí algo y me decidí pasarme por la biblioteca. Rebusque en un cajón las llaves, Sabariego me dejo una copia por eso del ‘por si acaso’ y no recordaba muy bien donde las tenia. Pensé que seguramente estaría cerrada, no solo por la defunción, si no por que ya era tarde, rondaban las 8 de a noche y estaba a punto de anochecer.
Fui dando un paseo, en este pueblo nada quedaba muy lejos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario